01 diciembre 2010

probaste?

Don Juan:
¿Has amado alguna vez a una mujer hasta conseguir que rezumara leche como si estuviera dando a luz al mismo amor y sólo pudiese alimentarlo o reventar?. ¿Alguna vez has saboreado a una mujer hasta hacerla creer que podía quedar satisfecha solo consumiendo la lengua que la había devorado?. ¿Has amado de tal modo a una mujer que el sonido de tu voz en su oído provocara una explosión de placer de tal intensidad que sólo el llanto pudiese aliviarla?

Don Juan:

En la vida sólo hay cuatro cuestiones importantes: qué es sagrado, de qué está hecho el espíritu, para qué vale la pena vivir, y para qué vale la pena morir. Sólo existe una respuesta: el amor.

Hay personas que no creen que una sola alma nacida en el cielo pueda dividirse en dos espíritus gemelos, y precipitarse como estrellas fugaces sobre la Tierra, por encima de océanos y continentes, donde sus fuerzas magnéticas acabarán uniéndose de nuevo en un solo ser... ¿de qué otra forma se puede explicar un flechazo?


Don Juan:
Toda mujer es un misterio por resolver, pero ninguna mujer le oculta nada a un amor verdadero. El color de su piel nos indica como debemos proceder, si posee el tono de una rosa en primavera, suave y pálida, hay que acariciarla para que abra sus pétalos con el ardor del sol. Y la piel pálida y pecosa de una pelirroja, evoca la lujuria de una ola que rompe en la playa. Removiendo lo que yace debajo y haciendo emerger el espumoso deleite del amor. Aunque ninguna metáfora describe con justicia el hecho de hacer el amor con una mujer la analogía más próxima sería la de tocar un instrumento musical poco común. Me pregunto si un violín estradivariuos siente el arrebato del violinista cuando éste extrae una sola nota perfecta de su corazón.

Don Juan:

Una mujer, es lo más cerca que puede estar un hombre de Dios.

Doña Ana

—Bien amor mío, aceptaré que no soy la primera, si me dices con la misma sinceridad... cuántas ha habido, en tu vida
Don Juan
—Contándote a ti... ha habido... exactamente... 1502


¡No sigáis! Ya sé lo que pasa Don Octavio, me necesitáis para haceros, una transfusión, porque vuestra sangre se ha secado y os obstruye el corazón. Mi mundo no es menos real que el vuestro, pero solo en mi mundo, vos, podéis respirar ¿No es así? ¿No es así?


Don Juan:
Me llamo Don Juan DeMarco, hijo del gran espadachín, Antonio Garibaldi DeMarco asesinado de forma trágica al defender el honor de mi madre, la hermosa, Doña Inés de Santiago y San Martín. Soy el mejor amante del mundo. He hecho el amor con más de mil mujeres. El martes pasado cumplí 21 años. Ninguna mujer se ha apartado de mis brazos insatisfecha. Solo una me ha rechazado, y el destino ha querido, que ella sea la única que me ha importado. Por tal motivo, a los 21 años, he decidido poner fin a mi vida. Pero antes... una última conquista.