yo te debo un abecedario,y tu una vida en las afueras
si ya existiera un medicamento contra los celos.
Mandaría mi currículum más romántico
a mujeres con la talla ochenta y cinco
si no pervirtieras mis neuronas en los sueños.
Sería fiel incluso si dejara de inventarte.
Pero es que tienes tantos rostros que cualquier día
te tengo en un abrazo y ni me entero.
Y créeme, me va a doler que el amor
(ese que dicen que solo ocurre una vez)
pase de largo.
Como esos trenes que nunca acabaron entre tus piernas.
Si te pienso, ahora,
todo mi amor cabe en un globo
(suspiro)
De ida y vuelta los viajes por si acaso
y las cartas con posdata por supuesto
y tu boca con mi boca y mi lengua,
en la parte más privada de tu cuerpo
y mi cuerpo con tu cuerpo y tus muslos
en la parte más mojada de mi lengua.
Haría folio de tu espalda si quisieras
y tinta de estos dedos que te aclaman,
escribiría el poema más intenso
desde el comienzo de tu cuello hasta tu culo,
cada pliegue un nuevo verso y tus lunares
las pausas donde reinventar mi mundo
y un punto suspensivo en cada peca
cuando ya no quepan más que los gemidos.
Ni siquiera sé el lugar donde me hallo
ni si haces por buscarme todavía,
si me encuentras que no ofenda mi silencio
fue tu belleza quién cortaba de raíz
cada palabra que no dije todavía.
Pero si me coges de los hombros y me mueves
se me caerán los te quiero que te debo.